Der letzte Mann -aka- El último

Un película muda que solamente tiene dos intertitulos. Imposible? No! Friedrich WilhelmMurnau lo hizo. El no necesita diálogos para en intertitulos. Sus imagenes y el trabajo de actor del protagonista Emil Jannings son suficiente.
Murnau encuentra la historia de la caída del portero viejo del hotel de lujo Atlantico. El portero tiene un uniforme como un general. Toda la gente tributa respecto a el portero. Pero cierto dia tiene un ataque de debilidad cuando quiere portar un maleta pesado. El lo ve y desplaza el portero a las aseos. No resiste a esta humillación y por la noche roba su uniforme. Empeza un doble vida. Durante el dia trabaja en los aseos pero por la noche cuando vuelve a casa se pone su uniforme. Pero su filfa no funciona en mucho tiempo. Su familia pierde respecto y sus vecinos se ríen de el. Se desespera. Después hay un intertitulo que dice que el herea mucho dinero. Ahora el hombre es un convidado generoso en el hotel.
Quiere Murnau ilustra el fetichismo alemán de los alemanes con su película? Este interpretación es posible pero improbable. En los años veinte toda la gente en Alemania conocían la historia verdadera de “el capitán de Köpenick”. Un zapatero desempleado que alquilaba el uniforme de un capitán y mandaba pelotón a apresar el burgomaestre de Köpenick y robaba la     caja municipal.
Pero la historia de Murnau no pasa directamente en Alemania. La pasa en alguna una gran ciudad y no es una parábola de los alemanes. Es una parábola de la vida y la fragilidad del felicidad. El hombre pierde su dignidad con su uniforme.
El final es difícil también. A un lado demuestra la posibilitad de cambio de  felicidad. Pero por otro lado es posible que esté hecho por el éxito comercial del película. Porque la gente le gusta un “Happy End”.